Entrevista a Gumersindo Fernández Reyes, arquitectura y gestión

Gumersindo Fernández Reyes

Hoy tenemos el placer de presentaros a Gumersindo Fernández Reyes, arquitecto, Director en Gumersindo Fernández Arquitectos SLP, miembro de la Junta de Gobierno de la Asociación de Promotores de Cádiz, Profesor y Director de Programas en la REBS de Cátedra Inmobiliaria, consultor estratégico para grandes gestoras de cooperativas de viviendas a nivel nacional.

¿Qué es lo que en un principio te empuja a realizar los estudios de arquitectura, y más tarde acabar especializándote en el ‘esqueleto’ invisible de las leyes y la gestión?

GFR: Desde pequeño tuve vocación, disfrutaba viendo árboles y edificios y me decidí por estudiar arquitectura. Y, pese a lo dura que es esta profesión, no me arrepiento, me sigue apasionando.

Cuando empecé mi vida profesional me di cuenta que los proyectos de arquitectura más grandes vienen de la mano de una gestión urbanística previa, y así llegamos al mundo del urbanismo. Mi paso por la Administración también me hizo aprender y apasionarme por esta disciplina.

Pero lo que más me interesa del urbanismo es analizar su génesis como normas de convivencia, su evolución, su utilización ideológica, y su capacidad de hacer economías y ciudades saludables o, como un mal uso de ellas, puede asfixiarlas y convertirlas en decadentes.

Has integrado la gestión administrativa como una fase más del diseño. ¿Hasta qué punto la norma define la viabilidad de una obra mucho antes de que se ponga el primer ladrillo?

GFR: La creatividad parece que es patrimonio exclusivo de la fase del diseño arquitectónico, pero no es así, está en todas las fases de una promoción que comprende: el análisis de las necesidades de la sociedad, la búsqueda del suelo, el estudio de las posibilidades que tiene con la ordenación urbanística actual o decidir si merece la pena modificarla, ver qué producto puede ser viable económicamente, cómo financiarlo, etc.

La arquitectura es la parte visible de un proceso largo y complejo. En nuestro estudio generamos los proyectos, no esperamos a que entren por la puerta.

Eres de los pocos arquitectos que no teme ‘bajar al barro’ de la normativa. Desde esa trinchera, ¿cómo analizas la relación entre la actual complejidad administrativa, la inseguridad jurídica que genera y el impacto directo que esto tiene en el encarecimiento de la vivienda?

GFR: Es un desastre sin paliativos.

<Promover en este país es igual que conducir con el freno de mano echado
y con la gasolina a 10 euros el litro>

Tanto es así que hasta los propios políticos se han dado cuenta y esgrimen el discurso de la agilidad y simplificación administrativa, pero la inercia es mucha y la resistencia al cambio del burócrata no ayuda. Aunque ha habido mejoras en legislaciones como la andaluza, son insuficientes. Tengo más fe en que la solución llegue de la mano de la innovación tecnología que de la política.

El encarecimiento de la vivienda es un síntoma de esta enfermedad, no solo por la lentitud sino por la carga impositiva que la grava a cada paso de su vida.

Más allá de la legislación actual, ¿cómo podemos sacar al suelo de la lógica puramente financiera para que responda, de una vez, a la demanda real de vivienda?

GFR: Los altos precios de la vivienda son el resultado de una tormenta perfecta, entre cuyas causas se encuentra la legislación laboral, la fiscal y la medioambiental, además del urbanismo. En el ámbito urbanístico, la liberalización del uso del suelo es la única posibilidad de bajar su precio. El mercado del suelo es un mercado plenamente intervenido fruto de un urbanismo que nación bajo la admiración que hacia las políticas socialistas existían en el siglo pasado y que no han sido corregidas. Nuestra Ley del Suelo del 56 es hija del nacionalsocialismo de la época, y de ella se han nutrido todas las legislaciones posteriores. Se trata de un error histórico que hay que corregir.

¿Cómo consigue el modelo de cooperativa equilibrar el ahorro económico con un nivel de transparencia que la promoción tradicional parece no poder alcanzar?

GFR: Las cooperativas sin transparencia no son cooperativas, sino promociones encubiertas que quieren trasladar el riesgo de la promoción al cooperativista, mientras que el beneficio queda para otros agentes que intervienen en el proceso. Las ventajas de la promoción en régimen de cooperativa (entre ellas la reducción de costes) deben patrimonializarlas exclusivamente los cooperativistas.

Este nivel de transparencia y toma de decisiones informadas de manera colegiada en el seno de una cooperativa, hace que su gestión sea más compleja que la de una promoción tradicional. La promoción tradicional no está obligada a dar más información que la que le exija el contrato y la legislación, y eso las hace más ágiles, y no por ello son peores. Eso sí, quien compra a una promotora debe tener claro que lo que tiene es un contrato con un tercero, mientras que

<un cooperativista como autopromotor es “dueño de su propio destino”>

A menudo se pone al modelo madrileño como el referente de agilidad, pero Andalucía ha hecho una apuesta fuerte con la LISTA. ¿es esa flexibilidad legislativa suficiente para compensar las complejidades geográficas y la presión turística que existen en Cádiz, por ejemplo?

GFR: La LISTA nace con muy buenas intenciones, pero el miedo o la incomprensión de los funcionarios frente a sus innovaciones están lastrando que despliegue su potencialidad (además de la desesperante velocidad de la Administración). Da igual lo buena que sea una Ley si después la Administración que tiene que aplicarla no funciona bien. En Cádiz, una ciudad sin suelo por donde crecer, las herramientas que propone la LISTA para el desarrollo del suelo urbano han abierto muchas posibilidades sobre las que estamos trabajando.

El modelo de construcción tradicional parece haber llegado a un límite de eficiencia en cuanto a costes y plazos. En este escenario, ¿qué papel debe jugar la industrialización para recuperar la certidumbre que hoy parece perdida en el sector?

GFR: La industrialización se abre camino frente a la incapacidad de la construcción tradicional de competir en precio y plazos para determinados tipos de obras. Si bien, queda por resolver el problema de la financiación de este tipo de construcción cuando el préstamo promotor tiene garantía hipotecaria. Que es el futuro, sin duda, pero donde no sea técnicamente factible o rentable convivirá con la construcción tradicional. La transformación del sector nos muestra como el ser humano busca siempre soluciones a nuevos retos siguiendo la información que le trasmite el mercado a través del sistema de precios.

Como docente en la Cátedra Inmobiliaria, ayudas a dar forma a las mentes que construirán el mañana. Más allá de los conocimientos técnicos, ¿qué tipo de huella te gustaría dejar en tus alumnos para que el sector inmobiliario del futuro sea más humano y eficiente que el que conocemos?

GFR: Siempre que puedo intento transmitirles que gracias al capitalismo y a los principios de la filosofía política liberal, millones y millones de personas han salido de la pobreza y que con ellas se han generado las sociedades más ricas del planeta. Además, estas ideas nos ayudan a comprender qué mueve al ser humano y los efectos que determinadas decisiones políticas tienen sobre la economía.

También pretendo que entiendan que el cambio de paradigma que ha supuesto la implementación de la ideología “ecologista” en todos los ámbitos de la vida, está desplazando el humanismo o antropocentrismo que debería informar cualquier legislación que pretenda la prosperidad del ser humano.

Urbanismo

También puede interesarte:

Informe de Suelo Vacante de Fuenlabrada

Informe de Suelo Vacante de Getafe

Más Entrevistas y Noticias

Otras Publicaciones



a.221.ck, Gumersindo Fernández Reyes, Gumersindo Fernández Reyes, Gumersindo Fernández Reyes, Gumersindo Fernández Reyes, Gumersindo Fernández Reyes, Gumersindo Fernández Reyes, Gumersindo Fernández Reyes

Deja un comentario