Entrevista a Xosé Miguel Pérez Blecua, Startup Village San Xoan de Río
Hoy tenemos el placer de presentaros a Xosé Miguel Pérez Blecua «Chemi», Ingeniero especialista en Sistemas de Telecomunicación, Alcalde de San Xoan de Río.
Tu formación es de ingeniero, pero tu gestión es de arquitecto social. ¿Hubo un punto de inflexión donde viste claro que ningún despliegue tecnológico funcionaría sin un cambio profundo en el sistema operativo del ayuntamiento?
XMP: Sí. El punto de inflexión fue entender que la tecnología ya existe, pero que muchas veces las administraciones públicas siguen funcionando con dinámicas más propias del siglo pasado. Hoy tenemos herramientas capaces de transformar completamente la manera de gestionar un ayuntamiento, pero si no cambias la forma de trabajar, de tomar decisiones y de relacionarte con los vecinos, la tecnología no sirve de nada. Yo intento aplicarlo en San Xoán de Río: utilizar la tecnología para hacer un ayuntamiento más ágil, más transparente y más útil. La transformación digital no consiste en comprar ordenadores; consiste en cambiar la cultura de la administración.
Habéis convertido a San Xoán de Río en la primera Startup Village de España bajo el paraguas de la UE. ¿Cómo se consigue que un municipio de 500 habitantes compita como ‘hub’ tecnológico frente a las grandes ciudades sin quedarse en un simple experimento?
XMP: Lo primero es tener claro el modelo de pueblo y de ayuntamiento que quieres construir. Muchas veces hay que parar, cerrar los ojos y pensar cómo quieres que sea tu municipio dentro de cinco, diez o quince años. Nosotros lo hicimos y tuvimos muy claro hacia dónde queríamos ir. No se trata de competir contra las ciudades ni de imitarlas. Se trata de construir un modelo propio, aprovechando nuestras fortalezas y apostando por ellas con decisión. San Xoán de Río sabe lo que quiere ser y trabaja cada día para conseguirlo. Cuando tienes una visión clara y coherente, dejas de ser un experimento y empiezas a convertirte en referencia.
¿De qué manera el modelo de telegerontología ha dejado de ser un mero proyecto técnico para convertirse en la garantía real de que vuestros mayores puedan seguir viviendo en su entorno con calidad de vida?
XMP: Lo primero que hay que entender es nuestra realidad. San Xoán de Río llegó a tener más de 3.000 habitantes y hoy rondamos los 500. Mucha gente tuvo que marcharse fuera buscando oportunidades laborales y eso hizo que nuestros mayores se quedaran aquí solos. Durante años, cuando una persona empezaba a necesitar ayuda, la única solución era irse a vivir con sus hijos a la ciudad o acabar en una residencia.
A mí me pasó con mi abuela. Cuando tuvimos que llevarla a casa de mis padres, a más de 200 kilómetros de San Xoán de Río, perdió su forma de vida. Perdió sus rutinas, su entorno y parte de su felicidad. Ahí entendí que la tecnología tenía que servir para algo mucho más importante que innovar: tenía que servir para que la gente pudiera seguir viviendo en el lugar donde quiere vivir.
La telegerontología la utilizamos precisamente para eso: para que nuestros mayores puedan permanecer el máximo tiempo posible en sus casas, con autonomía, seguridad y las mínimas ayudas necesarias. Porque la gente es feliz en su pueblo y nuestro objetivo es que pueda seguir siéndolo.
A menudo se asocia la tecnología en el rural con servicios al ciudadano, pero tú has puesto mucho énfasis en la digitalización de la ‘sala de máquinas’ del ayuntamiento, como el urbanismo. ¿Es posible atraer empresas y proyectos de vanguardia si el planeamiento de un pueblo sigue atrapado en el papel y la burocracia analógica?
XMP: Es imposible. Cualquier persona que quiera invertir en San Xoán de Río necesita seguridad y certezas. Tiene que saber qué puede hacer, dónde puede hacerlo y cómo puede desarrollarlo. Y además tiene que poder verlo de manera rápida y sencilla, prácticamente a golpe de clic.
En el rural tenemos muchísimas oportunidades que muchas veces son invisibles. Tenemos viviendas, terrenos y recursos que existen, pero que nadie conoce porque siguen atrapados en sistemas analógicos y burocráticos. Nosotros estamos trabajando precisamente en eso: en dar visibilidad a todas esas oportunidades y aportar seguridad jurídica para que quien quiera invertir o desarrollar un proyecto aquí pueda hacerlo con confianza. La digitalización del urbanismo no es solo modernización administrativa; es desarrollo económico y futuro para el rural.
Los números del censo suelen tardar en reflejar la realidad. ¿Qué métricas de asentamiento de nuevos proyectos o profesionales manejáis hoy que demuestran que San Xoán de Río ha dejado de ser un lugar de paso para convertirse en un destino de inversión real?
XMP: Muchas veces todo el foco se pone únicamente en el número de habitantes. Nosotros en los años 80 éramos más de 3.000 vecinos y en 2019, cuando llegué a la alcaldía, quedaban apenas 505, perdiendo cada año entre 30 y 40 habitantes. Hoy hemos conseguido frenar esa caída y ya estamos empezando a crecer de nuevo.
Pero más allá del censo, para mí el verdadero indicador está en la actividad económica. En el número de empresas, de autónomos, de proyectos y de movimiento que empieza a generarse alrededor del municipio. Por ejemplo, en urbanismo hemos multiplicado las licencias de obra. Mucha gente que tenía casa aquí y que antes apenas venía, ahora ve que puede tener una mejor calidad de vida y decide rehabilitarla para pasar más tiempo en el pueblo.
Y eso es muy importante, porque en San Xoán de Río prácticamente no se construyeron viviendas nuevas en los últimos 40 años. Tenemos un patrimonio enorme de casas tradicionales que hoy empiezan a recuperarse porque vuelve a haber ilusión y perspectivas de futuro.
Defiendes que lo primero que hay que combatir es el relato de la derrota y la falta de autoestima en el rural. ¿Cómo logras que los vecinos vuelvan a creer que su pueblo puede ser vanguardia tecnológica?
XMP: Lo primero que hay que cambiar es el relato. Durante demasiado tiempo se trasladó la idea de que en el rural todo era atraso, que quien se quedaba aquí era porque no tenía otra opción y que el éxito siempre estaba fuera. Y eso hace muchísimo daño.
Antes de ser alcalde fui fundador y presidente de la Asociación Cultural Río Mola, y uno de nuestros objetivos era precisamente poner en valor San Xoán de Río y conseguir que la gente se sintiera orgullosa de su pueblo. Porque si tus propios vecinos no creen en el lugar donde viven, es imposible construir nada.
Hoy hemos conseguido que mucha gente vuelva a sentirse orgullosa de decir que es de San Xoán de Río. Y ahora estamos dando el siguiente paso: conseguir que también la gente de fuera vea este territorio como un lugar idóneo para desarrollar su proyecto de vida. La transformación del rural empieza siempre por recuperar la autoestima colectiva.
Haber sido elegido por segundo año consecutivo como uno de los líderes más innovadores de Iberoamérica demuestra que vuestro modelo no es un éxito puntual, sino una estrategia consolidada. ¿Cómo ha evolucionado tu visión del nuevo municipalismo en este tiempo y qué significa para San Xoán de Río mantener este nivel de proyección internacional?
XMP: He aprendido que el municipalismo del siglo XXI ya no puede limitarse a gestionar servicios básicos. Los ayuntamientos pequeños tienen que convertirse en plataformas de innovación, captación de talento y generación de oportunidades. El nuevo municipalismo consiste en pasar de administrar problemas a construir ecosistemas.
Para San Xoán de Río, tener proyección internacional no es una cuestión de prestigio; es una herramienta para abrir puertas, atraer alianzas y demostrar que desde el rural también se pueden liderar debates globales sobre tecnología, envejecimiento, sostenibilidad o nueva ruralidad. Lo importante no es salir fuera, sino conseguir que el mundo mire hacia el rural con otros ojos.
Si mañana un alcalde de cualquier otro punto de la España rural te pidiera la clave para empezar su propia transformación, ¿cuál es la primera pieza del engranaje que debería cambiar?
XMP: Lo primero que le diría es que pare un momento y cierre los ojos. Que piense cómo quiere que sea su pueblo dentro de cinco años. No dentro de seis meses ni pensando solo en la siguiente subvención, sino qué modelo de municipio quiere construir realmente.
Cada pueblo es diferente. Cada alcalde conoce mejor que nadie sus recursos, sus problemas, su gente y sus oportunidades. Por eso no existen recetas universales. Lo que funciona en un sitio puede no funcionar en otro.
La clave está en tener un proyecto propio, auténtico y coherente con la realidad del territorio. Cuando tienes clara esa visión de futuro, todo lo demás empieza a ordenarse: las inversiones, la tecnología, el urbanismo, las oportunidades y el relato. El rural no necesita copiar modelos externos; necesita creer en su propia capacidad para construir futuro.
También puede interesarte:
Informe de Suelo Vacante de Jaén
Informe de Suelo Vacante de Alicante
a.221.ck



