Entrevista a Mª Jesús Langa Reyes, Transformación Digital

Mª Jesús Langa Reyes

Hoy tenemos el placer de presentaros a Mª Jesús Langa Reyes, Jefa de Sección de Bases de Datos del Servicio de Informática, colaboradora con el Servicio de Formación de la Diputación de Valencia en tutorización y creación de contenidos de cursos online.

En tu visión de la transformación digital, pones a las personas en el centro de las organizaciones. En una Administración cada vez más digitalizada, ¿cómo se logra que la tecnología y los datos estén realmente al servicio de la ciudadanía?

MJL: Las personas deben estar en el centro de cualquier proceso de transformación digital. Las administraciones existen para servir a la ciudadanía, pero también debemos recordar que están formadas por profesionales que hacen posible ese servicio cada día.

Desde el punto de vista del liderazgo, el reto no consiste únicamente en implantar tecnología, sino en utilizarla para generar valor real. Hoy disponemos de datos y herramientas que nos permiten ofrecer servicios más ágiles, personalizados y proactivos, pero todavía seguimos trasladando a la ciudadanía trámites y cargas que podríamos simplificar.

Por ejemplo, ¿qué sentido tiene que una persona tenga que solicitar una ayuda cuando la Administración ya dispone de la información necesaria para saber que cumple los requisitos? Deberíamos avanzar hacia una Administración capaz de anticiparse a las necesidades de las personas y ofrecer determinados servicios de forma automática, siempre con las debidas garantías jurídicas, éticas y de protección de datos.

Para mí, la verdadera transformación digital no consiste en digitalizar procedimientos existentes, sino en repensarlos desde la perspectiva de las personas. El liderazgo debe impulsar esa visión: utilizar la tecnología y los datos para simplificar la relación con la Administración, reducir la burocracia y mejorar la vida de la ciudadanía.

<La verdadera transformación digital no consiste en digitalizar trámites, sino en hacer que la Administración sea más sencilla, cercana y útil para las personas>

Para que una Administración pueda tomar buenas decisiones y ofrecer mejores servicios necesita datos fiables, accesibles y actualizados, pero también una buena gestión de esos datos. ¿Cuál es la situación actual de las Administraciones en este ámbito y cuál es, a tu juicio, el principal reto que todavía tenemos por delante?

MJL: Los datos se han convertido en un activo estratégico para cualquier organización. Si los datos que manejamos no son fiables, completos y actualizados, difícilmente podremos tomar buenas decisiones ni prestar servicios de calidad a la ciudadanía.

En los últimos años las administraciones públicas han avanzado de forma significativa en digitalización y en la gestión de la información. Sin embargo, considero que todavía existe un amplio margen de mejora en materia de gobierno del dato. En muchas ocasiones seguimos trabajando con información dispersa, modelos de gestión diferentes e insuficientes mecanismos para garantizar la calidad y la reutilización de los datos.

A mi juicio, el principal reto no es tecnológico, sino organizativo. Necesitamos incorporar una verdadera cultura del dato que contemple responsabilidades claras, estándares comunes, procesos de calidad y una visión estratégica compartida. No basta con implantar nuevas herramientas si los datos sobre los que se apoyan no son fiables.

Además, en un contexto marcado por la inteligencia artificial, esta cuestión adquiere todavía más relevancia. La calidad de los resultados dependerá, en gran medida, de la calidad de los datos que utilicemos. Por eso creo que las administraciones deben apostar decididamente por el gobierno del dato como una de las bases fundamentales de su transformación digital.

<Sin una buena gestión del dato, no hay inteligencia artificial,
ni innovación, ni buenas decisiones públicas>

Cuando hablamos de datos públicos parece que hablamos de información que simplemente está almacenada en una base de datos. Sin embargo, detrás hay sistemas diferentes, información que cambia y datos procedentes de distintas Administraciones. ¿Qué implica realmente garantizar que esos datos sean fiables y puedan utilizarse correctamente?

MJL: Garantizar que los datos públicos sean fiables es mucho más que almacenarlos en una base de datos. Detrás de cada dato hay diferentes sistemas, procesos y administraciones que deben trabajar de forma coordinada para que la información sea correcta, esté actualizada y pueda compartirse de forma segura.

Este reto ya lo vemos en servicios cotidianos, como la posibilidad de no tener que aportar documentos que la Administración ya posee. Gracias al intercambio seguro de información entre organismos, hoy se pueden consultar datos de identidad, residencia o situación tributaria sin pedir certificados en papel, lo que reduce trámites y facilita la vida de la ciudadanía.

España ha avanzado mucho en esta materia, pero la tecnología por sí sola no es suficiente. También es necesario establecer normas comunes, garantizar la calidad de la información y generar confianza en los datos. Solo así las administraciones podrán tomar mejores decisiones, prestar servicios más ágiles y aprovechar de forma responsable las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial.

<La interoperabilidad conecta administraciones, pero la confianza en los datos
es la que realmente transforma los servicios públicos>

La Diputación de Valencia presta servicio a municipios con realidades y capacidades tecnológicas muy diferentes. ¿Cómo puede la Diputación ayudar a los pequeños y medianos ayuntamientos a ordenar, mantener y aprovechar sus datos cuando sus recursos técnicos y económicos son más limitados?

MJL: Uno de los grandes retos de la transformación digital es evitar que la calidad de los servicios públicos dependa del tamaño o de los recursos de cada ayuntamiento. No todos los municipios disponen de personal especializado ni de capacidad económica para afrontar por sí solos los desafíos tecnológicos actuales, y ahí es donde la Diputación desempeña un papel esencial.

La Diputación debe actuar como un proveedor de servicios compartidos y como un aliado estratégico de los municipios, poniendo a su disposición infraestructuras, plataformas y conocimiento especializado que les permitan acceder a capacidades tecnológicas avanzadas sin tener que realizar grandes inversiones. Esto incluye servicios de administración electrónica, alojamiento de aplicaciones y bases de datos, ciberseguridad, copias de respaldo, interoperabilidad, gestión documental o soporte técnico especializado.

Además, este modelo permite garantizar unos niveles homogéneos de seguridad y cumplimiento normativo para todos los ayuntamientos, independientemente de su tamaño. La aplicación de medidas alineadas con el Reglamento General de Protección de Datos y el Esquema Nacional de Seguridad resulta mucho más viable cuando se dispone de servicios comunes y de equipos especializados que acompañan a las entidades locales.

Pero la transformación digital no consiste únicamente en proporcionar tecnología. También es necesario acompañar a los municipios en la definición de estrategias, la formación de los empleados públicos y la incorporación de una cultura basada en el uso inteligente de la información para mejorar la gestión y la toma de decisiones.

El verdadero valor de una Diputación reside precisamente en su capacidad para generar economías de escala, compartir conocimiento y garantizar que cualquier municipio, con independencia de su tamaño, pueda ofrecer a la ciudadanía servicios digitales modernos, seguros y de calidad. De esta forma se reducen las desigualdades territoriales y se garantiza que la transformación digital llegue a toda la provincia.

<El verdadero valor de una Diputación está en hacer accesible la innovación
a todos los municipios>

Se habla mucho de las posibilidades de la Inteligencia Artificial en la Administración, pero una IA solo puede ofrecer buenos resultados si trabaja con datos de calidad. Como experta y docente en esta materia, ¿cuál es el nivel de madurez real de la IA en la Administración local?

MJL: Me gustaría poder decir que el nivel de madurez de la inteligencia artificial en la Administración local es alto, pero la realidad es que sigue siendo muy desigual. Existen administraciones que ya disponen de estrategias definidas, casos de uso consolidados y mecanismos de gobernanza y control, mientras que otras se encuentran todavía en una fase inicial, en la que a menudo se confunde la adopción de herramientas concretas con una verdadera transformación impulsada por la IA.

Uno de los errores más habituales es pensar que incorporar un chatbot o un asistente virtual equivale a haber implantado inteligencia artificial de forma efectiva. La realidad es que la IA requiere mucho más: datos de calidad, interoperabilidad, una adecuada gobernanza del dato, capacidades técnicas, formación del personal empleado público y un marco de uso responsable que garantice la transparencia, la supervisión humana y el cumplimiento normativo.

Además, antes de impulsar cualquier iniciativa es necesario evaluar adecuadamente su impacto y el retorno de la inversión. La IA debe responder a necesidades reales y aportar valor tangible a la organización y a la ciudadanía, evitando proyectos que persigan únicamente una imagen de innovación sin una utilidad claramente definida. Por otra parte, las administraciones deben adaptarse a las exigencias del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, especialmente en aquellos sistemas que puedan considerarse de alto riesgo.

En este contexto, las diputaciones desempeñan un papel clave, especialmente para los pequeños y medianos municipios. A través de servicios compartidos, infraestructuras tecnológicas, capacitación y acompañamiento especializado, pueden ayudar a reducir la brecha existente y facilitar una adopción más homogénea de estas tecnologías.

En mi opinión, la madurez de una organización no debe medirse por el número de herramientas que utiliza, sino por su capacidad para integrar la inteligencia artificial de forma estratégica, segura y alineada con los objetivos de servicio público. El verdadero reto ya no es acceder a la tecnología, sino disponer de los datos, la gobernanza y el liderazgo necesarios para transformarla en mejores servicios para la ciudadanía.

<La madurez en inteligencia artificial se mide por el valor que aporta a la ciudadanía,
no por el número de herramientas implantadas>

Cuantos más datos manejan las Administraciones, mayor es también la responsabilidad de protegerlos. ¿Cómo se puede encontrar el equilibrio entre la seguridad de la información y la necesidad de que los datos públicos sean accesibles y reutilizables, garantizando al mismo tiempo la transparencia sobre cómo se utilizan?

MJL: El equilibrio entre la protección de los datos y su utilización para mejorar los servicios públicos es uno de los grandes retos de las administraciones. La clave está en garantizar que la información se use de forma segura, transparente y únicamente para los fines autorizados.

Un ejemplo sencillo es la tramitación de una ayuda pública. Si la Administración ya dispone de información sobre la residencia, la renta o la situación familiar de una persona, puede evitarle la presentación de documentos que ya obran en poder de otros organismos. Sin embargo, para hacerlo correctamente debe saber qué datos utiliza, quién accede a ellos, con qué finalidad y bajo qué garantías. La trazabilidad permite precisamente disponer de ese control.

Además, este uso de la información debe ajustarse a normas como el Reglamento General de Protección de Datos, el Esquema Nacional de Seguridad o el nuevo Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial. Al mismo tiempo, la ciudadanía debe poder conocer cómo se utilizan sus datos y qué medidas existen para proteger su privacidad.

En definitiva, no se trata de elegir entre seguridad y transparencia, sino de gestionar los datos de forma responsable para ofrecer mejores servicios públicos y reforzar la confianza de la ciudadanía en sus instituciones.

<La confianza de la ciudadanía no depende solo de proteger los datos,
sino también de explicar cómo y para qué se utilizan>

Mirando hacia los próximos diez años, ¿cómo imaginas que será la gestión de los datos en las Administraciones públicas? Y, sobre todo, ¿qué cambios debería notar la ciudadanía cuando esa transformación se haya consolidado?

MJL: Dentro de diez años hablaremos menos de tecnología y más de servicios públicos inteligentes. La gestión del dato dejará de ser una actividad aislada de los departamentos tecnológicos para convertirse en una capacidad estratégica de toda la organización. Las administraciones dispondrán de datos más integrados, de mayor calidad y compartidos de forma segura entre organismos, lo que permitirá tomar decisiones mejor fundamentadas y anticiparse a las necesidades de la ciudadanía.

También veremos una gestión mucho más automatizada, con procesos apoyados por inteligencia artificial, análisis predictivo y sistemas capaces de detectar necesidades, riesgos o incidencias antes de que se conviertan en problemas. Pero para que eso sea posible será imprescindible contar con modelos sólidos de gobierno del dato, trazabilidad, seguridad y supervisión humana que garanticen un uso responsable de la información.

Sin embargo, el verdadero éxito de esta transformación no se medirá por la cantidad de tecnología implantada, sino por el impacto que tenga en la vida de las personas. La ciudadanía debería notar una Administración más sencilla, más ágil y más proactiva. Una Administración que no obligue a aportar varias veces la misma documentación, que ofrezca servicios personalizados, que reduzca tiempos de espera y que sea capaz de anticiparse a determinadas necesidades mediante el uso inteligente de los datos.

Además, la ciudadanía debería tener una mayor confianza en cómo se gestionan sus datos. Debería poder conocer qué información utiliza la Administración, con qué finalidad, quién ha accedido a ella y qué garantías existen para proteger su privacidad. La transparencia y la explicabilidad serán tan importantes como la propia tecnología.

En definitiva, imagino una Administración donde los datos y la inteligencia artificial actúen como facilitadores invisibles de mejores servicios públicos. Si hacemos bien las cosas, la ciudadanía no percibirá únicamente una Administración más digital, sino una Administración más cercana, más eficiente, más transparente y, sobre todo, más centrada en las personas.

<El futuro no será una Administración con más tecnología, sino
una Administración que resulte más fácil para las personas>

Urbanismo

También puede interesarte:

Informe de Suelo Vacante de Valencia

Informe de Suelo Vacante de Alcobendas

Más Entrevistas y Noticias

Otras Publicaciones



..

Deja un comentario